—Señora Rose, pase por favor —dijo Robert, se puso de pie, la ayudó a llegar a la silla, y a sentarse, era como una especie de perro faldero de la anciana. —¿Qué se le ofrece?
—Vengo a advertirte algo, Vanessa Johnson va a trabajar para nosotros —avisó con la voz ronca.
Robert palideció por completo, los labios le temblaron.
—¿¡Qué!? ¡Eso no puede ser! —Se llevó las manos al cabello contrariado—, Caleb Bosch se encargó de que nadie le diera empleo, habló muy mal de ella con todo mundo. ¿Qué d