Permaneció sentada fuera de la habitación, con la cabeza hacia atrás y mirando el techo. Buscando que su mente dejará de repetirle las mismas palabras e imágenes.
El ala este del hospital era la destinada a los pacientes adinerados, cada habitación tenía las dimensiones de un pequeño departamento con todas las comodidades y fuera una sala de visitas amoblada y equipada. Allí esperaba ella.
Sin esfuerzo sus lágrimas le bajaban por la cara, empapándole la camisa. Tenía por delante un camino muy d