La noche de las luciérnagas.
- Quiero mostrarte algo – Le dijo Daniel, tomándola de la mano.
- ¿Qué cosa? –
- Es una sorpresa, ven… -
Deanna se puso de pie, estaba en la recta final, podía sentirlo. Con algo de dificultad dejó que su esposo la llevara de la mano hasta la puerta de la habitación que sería de sus hijas.
-No debes mirar – Le advirtió.
Deanna se cubrió los ojos con ambas manos y él se aseguró de que no estuviese espiando. Abrió la puerta y con una mano en su espalda la guío adentro.
-Bien, ya puedes mirar –
En