Alexander se quedo quieto durante algunos minutos, escuchando con suma atención las palabras que Dan decía, sin comprenderlas realmente. Una parte dentro suyo intentaba procesar aquello, mientras que la otra se negaba a aceptarlo. Su mente un vacio oscuro total, igual que el de su alma.
—¿Alec…?—volvió a insistir Daniel, con palabras lentas, mientras una ceja se alzaba en su rostro.
—Enseguida la llamo.—respondio de manera cortante el millonario, antes de cerrar la puerta frente al rostro de s