Llevábamos varios días en guerra, ninguno de los dos quería desistir, Roberto en su empeño de acabar con Liam con un simple disparo y yo en mi empeño en hacerlo a mi manera.
No me rendiría, no en este punto, no cuando había llegado tan lejos, no después de todas las promesas que me hice, todas las lágrimas que derramé y todo el dolor que pasé. Pero tampoco quería seguir discutiendo con Roberto, así que volvería intentar convencerlo usando otra técnica de persuasión.
Esa noche, conseguiría lo qu