Tercer libro: Capítulo 3.
CAPÍTULO 3: DINERO.
El rostro de Liam se cubrió de una oscuridad a la que Emma no estaba acostumbrada, una que jamás había visto.
El rubio no quiso mostrarse relajado, no quiso fingir que la presencia de Leonardo no le perturbaba, muy al contrario de aquello, dio un firme paso hacia adelante.
—Lárgate de mi casa. —La voz de Liam sonó serena, pero al mismo tiempo, cargada de una agresividad que casi golpeó al otro rubio en el rostro.
—No fue a ti a quien vine a verte —escupió Leonardo, entrando