Capítulo 14: Mañana incómoda.
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Perezosamente, abro mis ojos al sentir que alguien me acaricia el cabello, un delicioso aroma masculino mezclado con la menta me hace inspirar profundamente, lo que me relaja por completo, así que decido cerrar mis ojos nuevamente sólo un momento.
Al abrirlos nuevamente, me encuentro de cara a unos preciosos y pequeñitos ojos verdes que me observan con mucha curiosidad, por lo que, asustada, me levanto de golpe provocándome un fuerte mareo.
–¿Quién eres? –me pregunta una niña
–Me llamo