Mundo ficciónIniciar sesiónKlaus Santana
Entre a mi casa y enseguida subí a mi habitación, me metí a la ducha y lo más rápido que pude salí de allí, aún debía hacer algunas llamadas, porque organizar una cena para las dos de la madrugada sí que era trabajo, pero ella lo valía, ella siempre valdrá cada esfuerzo, cada momento y cada gesto que me atreva a darle, y mucho más.
Estoy hablando como el hombre enamorado, que







