Un día como hoy entraría a la oficina sonriendo a Mildred. Un día como hoy haría mi trabajo de lo más relajado e inspirado. Saldría en el momento justo en el que el sol se fuera escondiendo y correría al refugio de los bares que me ofrecía la activa California. Perdería la cuenta de copas y las de mujeres en mi regazo. Pediría a Ryan que me llevara en su auto hasta mi apartamento y ahí acabaría el día, conmigo en una nebulosa de alcohol y olvido temporal, desparramado en la cama con el traje ar