El momento no dura mucho, tristemente, porque antes de que pueda saborearlo lo suficiente, su celular suena y ambos bufamos con evidente molestia, lo que me hace reír bajo.
-Lo siento, por mucho que quería hacer eso, el deber llama. Hay que hacer que esto se vea real si queremos que funcione, ¿no?
-Sí, lo sé.
-Esto no queda aquí…
-Ya lo veremos, jefe.
Sonriendo de lado, me volteo mientras él atiende la llamada y me río bajo cuando se queda mudo por un instante, porque sé que se fijó en m