— Conozco a mi gente. — Explicaba el Rey a su esposa. — Todos estarán de acuerdo, una guerra, atacar primero ahora que Gorian está desprevenido a la espera de que Allen los ayude con sus planes.
Virginia escuchaba las palabras de ese Rey, sintiendo que estaba en una pesadilla.
De pronto volvía a esos días llenos de caos e incertidumbre.
La felicidad que vivió en esa semana que parecía de ensueño, ahora era como un recuerdo bastante lejano.
¡No quería!
No quería perder nada de lo que amaba.