POV: Elara
Día 33. Noche después del entrenamiento.
El apartamento estaba en silencio. Dieciséis personas intentando dormir en espacios diseñados para cuatro. Las paredes delgadas convertían cada respiración en sonido compartido.
No podía dormir.
Dos horas. Dos horas de las manos de Zane en mi cuerpo. Enseñándome a pelear, sí. Pero también enseñándome que el contacto podía ser otra cosa. No amenaza. No evaluación médica. No medición de distancias. Instrucción. Propósito. Algo que mi piel acepta