Parte 5...
Sentí que todos mis músculos se tensaban y lo sostuve dentro de mí, sacudiendo las piernas y respirando con dificultad. Fue como si hubiera saltado desde un acantilado muy alto y me hubiera zambullido de cabeza en un charco de crema. Era dulce, esponjoso, delicioso y adictivo.
No soy de los que maldicen, es raro, pero mierda, ¿qué absurdo sentimiento de bien era ese?
Norton vino encima de mí y me besó, deslizando sus dedos entre nuestras bocas, haciéndome saborear mi sabor, mi primer