AUDREY
¿Por qué otra vez?
—Tonta, tonta, tonta —me golpeó la frente varias veces con la palma de la mano.
Me encuentro encerrada en el baño de la habitación que me toca compartir con Daniel. Y aquí voy de nuevo, no se me olvidó echar una pijama modesta, no, pues yo pensé que iba a dormir a mis anchas en una cama sola y sin ese par de ojos devorándome.
Nunca aprendo.
Me miró el es el pequeño del cuarto de baño, el camisón transparente deja una vista de mis pezones y de mis muslos, pues está muy