AUDREY
Y sin pensarlo antes que nada, muevo mi mano y la llevo a su cara. Despacio, despacio, con la punta de mis dedos acaricio su mentón y luego subo hasta su mejilla.
Los ojos de Daniel se cierran, y solo se deja, no hace nada por quitarse o apartarme. No sé si me atreva a besarlo, ¿y si él me rechaza? No sé por qué pienso que no lo hará; puede que me haya besado antes y no lo rechace, pero él notó mi incomodidad en ese momento, pues me tomo por sorpresa y nunca pensé que podía llegar a pasa