Un Maybach negro salió a toda velocidad por la entrada de la villa. Dentro del coche, Marcus maldecía en silencio. El termómetro marcaba ocho grados bajo cero y la nevada no hacía más que intensificarse. Las calles estaban desiertas.
Había algo que lo inquietaba. Rubí odiaba el frío. Lo había notado desde el primer día: cuando estaban al aire libre, sus manos y pies se helaban con facilidad. Aunque no llevaban mucho tiempo juntos, ese detalle lo había retenido en su memoria.
¿Y si se quedaba af