Miró a Rubí y le regaló una pequeña sonrisa.
No esperaba encontrarse con él tan pronto. A pesar de su enfado, no pudo responder con demasiada frialdad a esa sonrisa cálida, así que asintió y se dio vuelta para irse.
Jaxton extendió la mano y bloqueó la puerta, deteniendo a Rubí en seco.
Ella se quedó paralizada, con la sonrisa forzada aún en su rostro. Lo miró confundida, sin entender por qué hacía eso.
—Yo... tengo algunas cosas que necesito decirte. ¿Es buen momento? —Jaxton sonrió y preguntó