—Está bien... los aceptaré.
Al verla ceder, el rostro de Sabrina se iluminó con una sonrisa. Luego, como recordando algo, miró a Tobias con preocupación.
—¿Y si Zoey se queja...?
—No te preocupes —respondió Tobias sin dudar—. Esta fue mi decisión. Nadie tiene derecho a objetarla. Es lo que le debemos a Rubí.
Mientras hablaba, se acercó para palmear cariñosamente el hombro de su hija.
—Mi buena niña. Descansa temprano. Mañana es tu cumpleaños, tu primer cumpleaños como parte de la familia York.