Punto de vista de Iris.
Mis ojos se abrieron de golpe, entrecerrándose ante la suave luz que entraba por los altos ventanales.
La habitación me resultaba algo familiar, pero era demasiado lujosa para que pudiera considerarla mía.
Me incorporé lentamente, haciendo una mueca de dolor cuando el movimiento hizo que me diera vueltas la cabeza.
—Vale, ¿dónde estoy? —Mi voz salió ronca, apenas un susurro.
—Estás viva. Eso es un buen comienzo.
Reconocería esa voz en cualquier parte del mundo. Levanté l