Capítulo treinta y seis. Realidades
Mike Sterling
— ¡Es todo Sterling, creo que ya bebiste suficiente! — coloco el dedo índice atravesando mis labios para acallar el reclamo.
— Deja que yo califique eso Richard, gracias — respondo de manera insolente al encargado del bar donde tomo normalmente una o dos copas, solo que hoy necesito más y ya no desea venderme.
— ¡El problema debe ser de gran tamaño para que hagas esto! — afirma, es un idiota.
— ¿Quién dice que es un problema? — soy grosero una vez más.
Me siento realmente enojado