Capítulo 143 Hijo falso, hija legítima
Renata guardó silencio, apretando el bolso de diseñador con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. La humillación de tener que pedirle dinero al "hijo falso" de Leónidas era un trago amargo, pero su ambición era mayor que su orgullo. Miró a su padre, luego a Leónidas y, finalmente, clavó sus ojos en Ariana con un desprecio renovado.
—Está bien —soltó Renata, recuperando su máscara de frialdad—. Me quedaré. Tienes razón, padre... he estado fuera