Las horas parecieron volar junto a mi pequeño, vimos una película, comimos dulces e incluso pude
después de tanto tiempo cepillar su cabello recién lavado.
A pesar de no estar en un parque donde podía drenar toda la energía que tenía, él se quedó
profundamente dormido en su cama mientras yo estaba a su lado leyéndole un cuento, no era de
noche aun, pero una siesta no le sentaría para nada mal.
Sali a la sala, me senté delante del televisor y comencé a ver un programa.
¡Ding, dong!
Gire mi cabez