Como yo soy uno de los ayudantes de tu prometido Astaroth iré contigo—. Me desplazo y me coloco detrás suyo, con mi espada en su cuello.
—No me tientes Amón estoy perdiendo la cordura, aunque seas un demonio podré matarte con mi toque de la muerte. —Mis dedos se convierten en huesos y un humo negro desprende de ellos.
Percibo un olor que reconozco muy bien, vuelvo a mi forma demonía y desaparezco la espada, me giro hacia donde percibo el olor, camino hacia él, escucho murmullos, pero no les p