—Está bien, pero son dos no una—. El lleva su mano a mi vientre y empieza a buscar no sé qué.
—Te encontré pequeña—. Susurra, pero lo logré escuchar no digo nada.
Y después de eso Astaroth no se separó de mí, hasta en el mundo de los mortales iba, a Darían le molestaba ya que él demonio no se separaba de mí.
—Mi reina le traje frutas frescas para que meriende—.
—Gracias Astaroth—.
—Aléjate de mi mujer ella es mía—. Los ojos de Darían están rojos.
—Lo se Alpha, pero eso no quita que yo esté pend