—No lo creó—. Digo con ganas de acabarla, pero primero tengo que encargarme de mis niños y devolverles la energía, me desplazo a donde va caer la esfera y la choco con un dedo así apartándola de su destino. —No debiste meterte con ellos, son mis hijos y tu atrevimiento lo pagarás caro maldita bruja—. Mi cabreo es más alto que el monte Fuji.
—Pero mira la demonía se unió, los tengo a todos, Damiel se encargará del perro y yo de la demonio y sus crías—.
—Y crees que será así de fácil, pudiste hab