Los meses pasan y Maikel ya no va a esa habitación, Amón me lleva donde esta él, lo veo pelearse con otros niños, ese no es mi hijo él no es así, nunca pelo con nadie.
Ya han pasado seis años, Maikel es un niño que no respeta ni a sus propios abuelos, ni a Roberto es demasiado rebelde.
Amón me lleva donde me tienen, es donde empiezan aparecer mis dones de demonio, aunque no quiero saber qué fue lo que pasó conmigo ya me lo imagino, estar encerrada seis años y que te tomaran cuando le placía era