Capítulo 51. El amor carnal
Aisha estaba muy feliz, jamás pensó que sería posible experimentar el amor carnal y que fuera con Leonid era un regalo que deseó y no se atrevió ni a imaginar posible.
Aisha estaba sonrojada y muy feliz, quería reír a carcajadas, gritar y brincar, porque Leonid no le tenía asco. Por el contrario, acariciaba su piel y disfrutaba con ella.
—Después de organizar mi manada iremos a tu aquelarre, pero no tienes que aceptar ser sacerdotisa si no quieres, de hecho tu deber es quedarte conmigo