Capítulo 63
Molly todavía temblaba un poco, sosteniendo el cigarrillo entre los dedos. La adrenalina no la dejaba en paz.
— ¿Puedes creer esto, amor? — dijo sorbiendo la nariz, con la voz entrecortada, mientras su novio revisaba al chico desmayado en el suelo—. ¡El desgraciado me llamó gorda!
— Ey, tranquila, mi bomboncito — respondió él, intentando contener la risa—. Casi matas al tipo del susto.
— ¡Ah, no te rías de mí! — replicó Molly, limpiándose la nariz con el dorso de la mano—. Solo quer