Capítulo 146
Seis meses habían pasado desde la llegada de Ísis y los gemelos a Grecia. Todavía había momentos extraños. Pequeños fragmentos de memoria que surgían y desaparecían antes de que ella pudiera comprenderlos. Pero, la mayor parte del tiempo, simplemente vivía.
Aquella mañana, Nikos la llamó para conversar.
— No encontraste nada… otra vez, ¿verdad?
Él dudó antes de responder:
— No.
Silencio. Después, ella respiró hondo.
— Entonces tal vez… sea hora de parar.
Él la miró, sorprendido.
—