Capítulo 160
En cuanto amaneció, Julian abrió los ojos despacio. Todavía estaba un poco soñoliento y se frotó los ojos. Se giró hacia un lado y se congeló.
La madre estaba delante de él, dormida. La mano de ella permanecía entrelazada con la del padre por encima de él y de Hanna.
Julian abrió mucho los ojos.
— Mamá… —su voz salió en un susurro.
Ísis abrió lentamente los ojos; tardó unos segundos en entender dónde estaba. Entonces encontró el rostito de su hijo justo delante del suyo y sonrió.
—