Capítulo 105
Solo se oía el sonido lejano de los violines y el viento frío de la noche. Leon seguía sujetando el mentón de Ísis con cariño. Sus ojos estaban fijos en los de ella, llenos de amor y dolor.
No esperó a que ella respondiera. Solo apoyó los labios en los de ella. Ella suspiró en cuanto sintió la suavidad familiar de la boca de su marido. Era como volver a casa después de un largo exilio. Leon abrió la boca y forzó suavemente la lengua contra la de ella. Ísis abrió los labios como una