Mundo ficciónIniciar sesiónPero no.
La bala había dado en el concreto de la pared, a más de diez centímetros por encima de la cabeza de Elena. Una rápida sensación de alivio me llenó, para irse de inmediato cuando mi madre me miró fulminante, exigiendo que acertara.
Y entonces la suerte me sonrió en el mejor momento.
Un sexto lacayo entró apre







