CAPITULO 38
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Darién seguía dormido esa misma madrugada, se sentía en calma y muy relajado, en sus sueños no habían pesadillas o recuerdos del pasado.
Estaba soñando con Imery, alguien con quién nunca creyó hacerlo, pero ahí estaba esa mujer en todas sus expresiones vistas desde que la había conocido.
Hermosa, con un radiante rostro y unos cautivantes ojos, con una dulce y suave voz.
Darién despertó de ese sueño
Justo en ese instante le pareció escuchar un leve ruido, pero hizo caso omis