Lily Lloyd
Cuando mis padres llegan por la noche, nos encerramos en el despacho junto a Mitch, aprovechando que Jake les está contando un cuento a los niños. Mi padre me deja el sillón tras el escritorio, saco las dos bolsitas perfectamente etiquetadas y se las doy a Mitch.
—¿Y esto, preciosa? —me pregunta recibiéndolas y en cuanto ve los nombres allí abre mucho los ojos—. ¿Es lo que creo que es?
—Sí, necesito que envíes esas muestras de cabello a un laboratorio confiable, rápido y discreto… si