Lily Lloyd
—¡Esto está mal! —exclamo con frustración y Mitch me mira preocupado.
—¿Hay algún problema con el documento o con el proceso?
—¡¡Conmigo, Mitch! Conmigo… —apoyo los codos en el escritorio y entierro mi rostro entre mis manos—. Yo soy la que está mal y no me puedo concentrar.
—¿Puedes decirme algo que no sepa? —separo mis manos y lo veo a través de ellas—. Desde ese encuentro fuera del teatro no has hecho más que perderte en tu mundo y no sé si es porque estás ansiosa por encontrar a