—Vamos ¿es todo lo que tienes?—
—no puedo más—
—¿y crees que con ese mínimo fuerzo lograrás marcharte de aquí en un año?—
—basta Karen, Akira ven aquí cariño—
Caminó hasta su abuela cansada bajo los rayos del sol que le quemaban la piel, sus cachetes estaban rojos había estado bajo el sol mucho tiempo.
Akira no era la típica niña con fuerza sobre natural al contrario su fuerza estaba en sus emociones.
—no puedo, es tan difícil para mi ni si quiera tengo fuerzas para sostener una espada—
Su abu