Irene.
Ver a mi madre a un lado de la sala, con un abogado al cual pidió ayuda para traerme a los tribunales, me hubiera parecido la cosa más irreal del mundo, no sería para nada probable el solo pensar la idea.
Pero estaba sucediendo, Alicia me vio de reojo con ese orgullo de estar haciendo justo lo que deseaba.
__ Tranquila. - la mano de Tej sostuvo la mía, sonreí siendo más una mueca que algo que de verdad quisiera. - Si tienes alguna molestia me dices.
__ Estoy bien. - le dije viéndolo no