Irene.
__ ¡Me voy a casar! - grité mostrando el anillo a Rosy, esta llenó la oficina con su festejo, miró mi anillo y saltó mostrando la felicidad que por mí sintió también.
Estaba rebozando de alegría, más cuando las demás chicas se unieron, Roxana me abrazó y por primera vez mi día inició con esa sonrisa de oreja a oreja que no me dejó más alternativa que disimular cuando mi horario comenzó.
Aún así veía a cada instante aquella piedra brillante y justa en mi dedo. Preciosa y única para mí. Q