Lo que sucedía con el cuento de hadas es que no solían mostrarte qué ocurría mucho después del beso final tras el acepto. Debían censurar determinadas partes como la que estoy experimentando ahora. Las manos de Leandro están metiéndose por debajo de mi vestido, haciendo paso entre mis piernas y enloqueciéndome.
Pero, todavía no quería darle el gusto de tenerme otra vez. Un toque de tortura es mejor para encender la llama. Porque nunca es suficiente de esta antes de hacer el amor.
—¿Me mostrarás