“Mierda, otra vez ese extraño presentimiento” Pensó Celeste cuando abrió la puerta de su casa de noche al volver del trabajp. Sintió un escalofrío en su nuca y se volteó rápidamente hacia atrás. Observó con detenimiento el pasillo vacío y oscuro, no había nadie allí. Pero aún así pudo sentirlo.
¿Se estaba volviendo loca? ¿Acaso comenzaba a presentir seres de otro plano?
Por si acaso, la joven entró rápidamente a su pequeño departamento y esta vez sí cerró con candado como tantas veces su jefe