Celeste escuchó la puerta de su departamento cerrarse con fuerza, dejando un silencio doloroso en todo el lugar. Bañada en llanto, se deslizó por la pared hasta quedar abrazada a sus piernas en el suelo, llorando con amargura.
“Realmente pensé que sería diferente a los demás” Pensó sintiendo un hueco en su corazón.
Luego de un rato, sintiendo su garganta adolorida por tanto llorar y sus ojos hinchados e inyectados de sangre, levantó el rostro y le limpió los rastros de lágrimas. Observó el de