DALILA
—No te quiero cerca de ese imbécil.
Miro mal a Renzo, su carácter explosivo y sus celos se han intensificado hace cinco horas, desde que nos casamos, le miro mal y sigo arreglando el enorme tul de mi vestido blanco.
—Solo somos amigos, no es para tanto.
—El hijo de perra te ve como postre.
—¿Y de qué sirve que me vea como postre si eres el único que me puede probar? —enarco una ceja con incredulidad.
Sí, hoy fue nuestra boda, hace cinco horas que nos casamos por la iglesia real, est