SOLANGE
Mi corazón late frenético al llegar a mi habitación, actúe como una ingenua, como una niña al salir corriendo de ahí sin detenerme, ¿cómo es que pensé que Vladimir cumpliría su palabra de serme leal? Tonta, tonta, eso es lo que pienso al instante, no sé cómo es que lo logro, pero tomo varias bocanadas de aire hasta que me tranquilizo.
Aún no supero el engaño de Syaoran, y ahora esto, me dejé engatusar, y pensar que incluso dejé que me tocara, que me besara, está claro que pese a todo s