—Hola, amor. ¿Cómo va todo en la oficina?
La voz de Sebastián, aunque calmada, tenía un tono de disculpa.
—Hola, querida. Solo quería avisarte que esta noche llegaré tarde. Tengo mucho trabajo atrasado que necesito adelantar, y Marta me va a acompañar para ayudarme.
Ava sintió una punzada en el estómago. Intentó mantener su voz serena.
—Claro, Sebastián. No te preocupes. Cuida que no trabajes demasiado. Te esperaré en casa.
—Gracias, Ava. Eres la mejor. Te amo.
—También te amo —respondió ella a