La cena es incomoda, no podía siquiera levantar mi cabeza de la vergüenza aunque no debería de ser asi, pero no puedo evitarlo y Abel se da cuenta de ello porque toma mi mano y deja un beso sobre mis nudillos para tranqulizarme.
—Escuché que mañana te vas de viaje, hermano.
Abel no hizo ningún comentario.
—Es bueno que sea así porque eso mantiene a todos los trabajadores de nuestra compañía activos.
—¿Qué pasa? —pregunta su hermano con burla —Pareces preocupado de que no te salga bien el dicho