—Hijo, ella es la esposa de tu hermano Abel.
Saludo intentando ser natural pero su mirada me inquieta, me pone demasiado nerviosa. El niño me preocupa mucho porque puede ser un problema para nosotros ahora que las cosas se han calmado.
—Mamá, quiero descansar.
El niño me ignora haciéndome suspirar aliviada. Sali disparada de ahí para llamar a Abel. Suena y suena y no responde. Me como las uñas sintiendo un fuerte dolor de cabeza insoportable.
—No puede ser!...
—Es lo que digo yo. —la voz del ch