De camino a casa sentí que él me miraba por ciertos segundo y cuando lo descubrí haciéndolo me di cuenta que habia culpabilidad en su mirada.
—Gracias por esto.
—Es lo menos que puedo hacer después años de causarte sufrimiento.
“No entiendo, porque le afecta ahora lo que me hizo”
—Fue mi culpa, no tuya.
—Ambos sabemos que no es así, te hice trabajar sin descanso hasta tarde, incluso te quitaba tus días libres hasta provocarte… esto. Así que no me agradezcas.
—Abel…
El auto se detiene y él salió