—¡Que dijiste! —frunce el ceño molesta por mi respuesta —¡Como te atreves!…
— Querida, déjame darte la noticia personalmente. Solo es una gastritis y viviré por muchos, muchos años con Abel, aunque las perras se revuelquen en sus guaridas.
—¡Como te atreves!...
El hermano de Abel aparece y nos mira fijamente y ella comienza a decirle que la ofendí.
—¿Perdón?, pero no comprendo, ¿Cómo te ofendi?. Lo único que dije es que mi enfermedad es solo una gastritis y que viviré por muchos, muchos años co