Samara se hizo adicta literalmente a los días que pasaron. El hecho de ir y venir a la clínica y tener un momento con André, así sea distante, fue como un respiro para su alma, aunque la gravedad del abuelo, era preocupante a estas alturas.
Pudo notar que el ánimo del millonario estaba decayendo, aunque se esforzaba por mostrarle un rostro duro a su familia, y a pesar de que Sophie la había acompañado durante todos estos cuatro últimos días a la clínica, él no perdía el momento para decirle que