ALFA MARCUS:
—Dos Alfas escaparon justo delante de nuestras narices, gente.
Comencé a decir mientras entraba en la sala de reuniones, con la voz dura como el acero y la ira casi alcanzando el cielo. Había convocado una reunión para replantear la estrategia, reevaluar nuestros errores y también sacarme los pensamientos de Escarlata de la cabeza.
Aunque eso último parecía imposible.
—Desperdiciamos munición. Ese ataque fue en vano —añadí, golpeando la mesa con el puño para enfatizar lo inútil que